Existen dos métodos principales para analizar los mercados: técnico y fundamental. El primero, busca detectar tendencias basado en soportes, resistencias, patrones, volúmen entre otros, mientras que el segundo se enfoca en dar un valor real a un activo o empresa utilizando distintos métodos de valuación. ¿Cómo funciona en la vida real? Si utilizo análisis fundamental y el valor de una empresa, utilicemos Microsoft como ejemplo, me aparece que debería ser mucho más alto o bajo de lo que cotiza en el mercado, puedo tomar acción entendiendo que, de ser certero mi análisis, el precio deberá tender a mostrar la “realidad”. En este análisis, también debemos tomar en cuenta factores externos. Por ejemplo, si analizo NVDA no será lo mismo que analizar Chevron o Starbucks. Cada una tiene variables independientes. Por el contrario, si utilizamos análisis técnico, no importa el sector ni la empresa que esté analizando. Lo importante es la “matemática” de la acción.
¿Por qué te comparto esto?
Ahora estamos, de cierta manera, en el ojo del huracán. La tregua entre Irán y Estados Unidos es frágil y los siguientes días serán clave para lo que pudiera desencadenarse después. Pueden ser escenarios positivos o negativos. Poco probable que terminemos en uno intermedio. Lo importante es entender cómo estamos invirtiendo y qué riesgos estamos corriendo. Ya sea con lo que diga análisis técnico o fundamental, lo relevante debe ser la capacidad de tolerar la incertidumbre basado en la buena selección de las inversiones. Podemos estar en un momento donde el análisis fundamental junto con el técnico estén dando una señal de oportunidad para comprar pero esto no se traduce en una ganancia inmediata. Lo mismo sucede a la inversa. Otro ejemplo real e importante lo podemos ver en los bonos del Tesoro Americano a 10 años. Si una persona compró un bono hace 5 años a una tasa del 1.5% aproximadamente, sí 1.5% anual, hoy en día estaría su inversión con rendimiento negativo. ¿Quiere decir que va a perder su dinero? No. quiere decir que, si espera hasta los 10 años del plazo, va a haber recibido 1.5% por año pero en el transcurso de ese periodo, el valor de su inversión fluctuó y no fue en línea recta. Otro ejemplo real es el que sufrieron las aerolíneas cuando comenzó la pandemia de COVID 19. Tardaron varios años en recuperar y superar sus precios pre pandemia.
En conclusión, nadie sabe lo que pasará mañana. Lo que sí podemos saber es qué riesgos estamos corriendo y cómo limitarlos, por esta razón te recuerdo que debemos estar tranquilos y entender que, aunque triste esta situación, eventualmente regresamos a la normalidad.
Que tengas un excelente inicio de semana y por favor no dejes de comentarme o preguntarme cualquier duda.



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